Si has pensado en realizar tú mismo un book de fotos de recién nacido o has decidido iniciarte de manera profesional en este segmento de la fotografía, antes debes saber que se trata de un terreno muy particular derivado de las características y circunstancias propias y lógicas a la situación. Por un lado, un recién nacido o un bebé, como todos ya sabemos, no es un adulto, es decir, no toma decisiones ni te entiende por tanto, serás tú quien deba adaptarse a él. Por otro lado, estamos antes el momento más importante en la vida de una mujer y, por lo tanto, el resultado debe gozar de la máxima calidad y grado de profesionalidad. Para lograr tales objetivos hoy te vamos a indicar tres herramientas imprescindibles para tu book de recién nacido, y tal vez la tercera te sorprenda.

 En primer lugar, la herramienta más evidente, la cámara. Todos llevamos cámaras en nuestros bolsillos, algunas de gran calidad, pero no aportarán resultados profesionales. Lo ideal es una cámara réflex y sus correspondientes accesorios como filtros, objetivos, flash, etcétera, sólo así lograrás resultados realmente profesionales. En el mercado existe un amplio abanico de opciones donde elegir por lo que no será tarea fácil. La primera gran duda será ¿cámara réflex digital o analógica? Ambas presentan ventajas, también ambas tienen inconvenientes por tanto, tómate tu tiempo, prueba, busca consejo, hasta dar con la acertada.

 Saltamos al momento posterior a la sesión de fotos. Ahora necesitarás un herramienta potente y profesional de edición digital. La más común y popular es Photoshop; con ella podrás aplicar cientos de retoques, filtros y demás que darán a tu reportaje de recién nacido el grado de profesionalidad que requieren y exigen, pero antes deberás aprender su uso y dominio.

 La tercera herramienta, al contrario que las anteriores, no es algo material ni que puedas comprar, aunque sí aprender, desarrollar y dominar: actitud. Realizar books de recién nacido exige una actitud especial, casi innata, gran imaginación para ser capaz de obtener los mejores ángulos y enfoques, complicidad con los más pequeños para poder arrancarles la sonrisa necesaria pero, muy especialmente, paciencia pues en la fotografía de recién nacido, al igual que en la fotografía de bebés o niños, serás tú quien deba adaptarse a sus ritmos.