Cuando quieres retratar a un niño, y sacar lo mejor de él, lo ideal  es buscar un sitio al aire libre, en un parque, en el campo,  donde puedan correr, jugar y sentirse libres. Es la forma perfecta de sacar la espontaneidad que llevan dentro. En un sitio tranquilo, donde no haya gente que pueda entorpecer el reportaje.

La fotografía infantil es una de nuestras pasiones. Es imprevisible y emocionante, nunca sabes lo que va a pasar, no puedes programar nada, es una  gran aventura. Es increíble como pasan de una emoción a otra en décimas de segundo, tienes que estar muy atento para no perder ningún instante.

Por eso, el reportaje infantil no es fácil para muchos de vosotros, tienes que tener mucha paciencia y esperar con calma para conseguir esa toma que buscas.

Si lo consigues, verás que es la  fotografía más agradecida del mundo, solo se necesita hacer de la sesión un juego, que ellos te vean participar, enséñales alguna  foto de ellos, anímales a que hagan tonterías.

Veréis que la  fotografía de niños, es la más dulce y tierna que te puedes encontrar, desde los más pequeñines a los más mayores.

En exteriores, siempre a la sombra, el sol puede molestarles y hacer que sus gestos sean forzados. Aperturas grandes, para que el fondo salga desenfocado y velocidades rápidas, para  que los niños no salgan movidos.

En los books infantiles lo ideal es combinar interior y exterior. Sabemos que a los padres os encanta el estudio, y es normal, es un tipo de fotografía diferente, no estáis acostumbrados. Sin embargo en un estudio no se consigue la mejor expresión de un niño, la naturalidad absoluta la tienen en exteriores. Hacer parte en  estudio y parte en exteriores, así conseguiremos un repertorio de fotos de lo más original y divertido.

Además es el regalo perfecto para estás Navidades.

Nuestro estudio de fotografía infantil está abierto cualquier día de la semana.

Reserva ya tú book de fotos.

¡Te esperamos!